9/30/2006
9/28/2006
EN OTRO TIEMPO, EN OTRO LUGAR
EN OTRO TIEMPO, EN OTRO LUGAR
Cuenta la historia que hace muchos años, Kafka (el tipo que llegó a sentirse como un escarabajo) se encontró a una niña llorando desconsoladamente. La niña le explicó que lloraba porque había perdido la muñeca que le había acompañado durante toda su vida. Había buscado por toda la casa, por todo el barrio, y nada, ni rastro de la muñeca desaparecida.
Para calmar el desconsuelo de la niña, a Kafka se le ocurrió una mentira piadosa. Le explicó a la niña que la muñeca había decidido salir a ver mundo, conocer otras culturas, viajar a distintos países, y que no se había despedido de ella porque las despedidas la ponían muy triste. La niña apagó su tristeza pensando que la muñeca estaría feliz allá donde estuviera, y Kafka la convenció de que seguro que la muñeca se acordaría de ella cada día, y que quién sabe, a lo mejor le enviaría alguna postal desde los lugares remotos en los que la muñeca andaría buscando su felicidad.
Una semana después, la niña encontró una postal en su buzón. Tras la imagen de la Torre Eiffel, la muñeca le contaba que estaba muy feliz y que sentía muchísimo no haberse despedido de ella, pero que entendiera que no quería marcharse acompañada por la tristeza de la despedida.
Y desde entonces, puntualmente, cada cierto tiempo recibía una postal de la muñeca que había decidido marcharse a buscar su lugar en el mundo.
Kafka, lleno de ilusión, había decidido escribirle esas postales a la niña.
Diciembre 2005.
Cuenta la historia que hace muchos años, Kafka (el tipo que llegó a sentirse como un escarabajo) se encontró a una niña llorando desconsoladamente. La niña le explicó que lloraba porque había perdido la muñeca que le había acompañado durante toda su vida. Había buscado por toda la casa, por todo el barrio, y nada, ni rastro de la muñeca desaparecida.
Para calmar el desconsuelo de la niña, a Kafka se le ocurrió una mentira piadosa. Le explicó a la niña que la muñeca había decidido salir a ver mundo, conocer otras culturas, viajar a distintos países, y que no se había despedido de ella porque las despedidas la ponían muy triste. La niña apagó su tristeza pensando que la muñeca estaría feliz allá donde estuviera, y Kafka la convenció de que seguro que la muñeca se acordaría de ella cada día, y que quién sabe, a lo mejor le enviaría alguna postal desde los lugares remotos en los que la muñeca andaría buscando su felicidad.
Una semana después, la niña encontró una postal en su buzón. Tras la imagen de la Torre Eiffel, la muñeca le contaba que estaba muy feliz y que sentía muchísimo no haberse despedido de ella, pero que entendiera que no quería marcharse acompañada por la tristeza de la despedida.
Y desde entonces, puntualmente, cada cierto tiempo recibía una postal de la muñeca que había decidido marcharse a buscar su lugar en el mundo.
Kafka, lleno de ilusión, había decidido escribirle esas postales a la niña.
Diciembre 2005.
9/22/2006
TE RECOMIENDO
Recomiendo encarecidamente la visita de este fotolog:
http://www.fotolog.com/brezo7
No es porque sea de una amiga mía, que también, si no porque merece mucho la pena.
... un arpa de lluvia y calma ...
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DESAHÓGATE
¿Harto de contratos basuras y de que tu empresa te explote?
Es el momento de desahogarse:
www.empresasaldescubierto.com
www.trabajobasura.com
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9/20/2006
AFICIONES
Correr cada mañana por las orillas del mundo.
Aumentar mi colección de contrastes.
Mirar desde lejos tu afición por nublar soles.
Diseñar aviones de papel que buscan pista de aterrizaje.
Permanecer en silencio, para cuidarme de tanto ruido.
Pagar el alquiler necesario para vivir en las nubes.
Esperar primaveras. Fumarme miradas.
Encontrarte entre tanta gente...
Abril 2006
Aumentar mi colección de contrastes.
Mirar desde lejos tu afición por nublar soles.
Diseñar aviones de papel que buscan pista de aterrizaje.
Permanecer en silencio, para cuidarme de tanto ruido.
Pagar el alquiler necesario para vivir en las nubes.
Esperar primaveras. Fumarme miradas.
Encontrarte entre tanta gente...
Abril 2006
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