7/28/2008

CONTAR OVEJAS YA NO FUNCIONA

Son las 3 de la mañana de un caluroso domingo de julio en Madrid. Oigo a lo lejos el rumor de los coches, que a saber dónde irán a estas horas. Ayer dormí 4 horas y me moría de sueño durante todo el día. Y cuando llega la noche, me acuesto, y no puedo dormir. Llevo dos horas y media dando vueltas en la cama. Y lo odio. Me saca de quicio. Sin embargo, cada vez que estoy en el sofá viendo alguna serie o película, me quedo dormido, siempre. No lo entiendo.
Desempolvo mi viejo discman y busco el disco insomnio por excelencia: Honestidad Brutal (creo que a este disco le dedicaré una entrada completa en los próximos días). Una vez asumido que voy a dormir más bien poco, al menos me pego una buena ración de rock calamariano desatado. Y no, contar ovejas ya no funciona. Ni soñar despierto con cosas bonitas. Se están perdiendo las buenas costumbres.

7/26/2008

CANCIONES

Lo he visto en otros blogs, y me ha gustado la idea. Esta es la lista de reproducción que hice ayer en mi Ipod. Las canciones que más estoy oyendo en estos momentos:

Bohemian like you - The dandy warhols
Viva la vida - Coldplay
Sweet child o'mine - Sheryl Crow
Outtasite (Outta Mind) - Wilco
Es sólo una canción - Amaral
So alive - Ryan Adams
Wake Up - Arcade Fire
Side - Travis
Dance!Dance!Dance! - Marlango
Sálvese quien pueda - Vetusta Morla
Tristeza - Pereza
Side - Travis
Avería y Redención - Quique González
Angels On A Passing Train - Marah
Sol- Loquillo
Antes de marchar - Rebeca Jiménez
Boys don't cry -The cure
El amor valiente - Deluxe
De espaldas a mí - Iván Ferreiro y Míkel Erentxun
Alta fidelidad - Lori Meyers

7/23/2008

VIENEN A POR MÍ, VALE...



Me encanta esta foto. Es de Claude Dityvon. Me dice muchísimas cosas. Me recuerda a una canción de Quique González, que dice "Vienen a por mí, vale, ¿a quién le toca hacerme un traje?". Solo. Frente a la tormenta. ¿Para qué nadie más? Que venga lo que tenga que venir, que aguantaremos lo que sea.

SENTIRSE EN CASA

Me ha pasado en dos ocasiones. He vuelto a dos lugares en los que me ha invadido algo extraño, que nunca había vivido. De repente, una sensación cálida recorre tu cuerpo de arriba a abajo y te das cuenta de que en ese sitio te sientes como en casa. Te envuelven todos los recuerdos y te atrapa un hilo de nostalgia de tiempos mejores, y comprendes que en ese lugar viviste algo parecido a la felicidad (aunque como siempre, en su momento no te dieras cuenta).

Hace un año volví a mi barrio, al lugar donde crecí, donde viví desde los 5 a los 18 años, los que probablemente sean los más importantes en la vida de una persona. Los años que te convierten en lo que eres. Hacía mucho tiempo que no iba por allí y daba un paseo con calma, de arriba a abajo, parándome en determinados lugares. Y por cierto, me pasó lo que dice Pedro Guerra en una canción: cuando creces, es como si las cosas menguaran. Me pareció que mi barrio había encogido, en apenas media hora recorrí prácticamente todo. O a lo mejor es que yo he crecido...
El lugar del que hablo es el Barrio Lucero, barrio obrero incrustado en medio del Distrito de Latina, en Madrid. Si tengo algo parecido a la patria, probablemente sea esto.

El otro sitio en el que me sentí como en casa, fué en mi facultad. Llevaba tiempo sin ir, y volví hace unas semanas (y tiene delito, porque trabajo al lado). Se trata de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense, en Madrid. Si alguien lo conoce, sabrá que se trata de un lugar especial. Probablemente sea uno de los lugares más libres en los que yo haya estado. La libertad individual es absoluta: cada uno hace lo que quiere (a pesar de los esfuerzos del decano). La rareza arquitectónica del edificio, las pintadas, los carteles, la cafetería, y sobre todo... los recuerdos del lugar donde pasé 5 años que te marcan.

Nostalgia. Esa es la palabra.

7/22/2008

LA ENVIDIA SANA NO EXISTE

Aterrizo en casa
cansado y solo
sin ganas de nada

Ceno algo rápido
y apago las luces
me acuesto en la cama por fín
al menos me quedan los sueños

Y de repente
en medio del silencio
algo rompe la paz
que habita en la noche

Y de repente
como un murmullo sin avisar
me llega un ruido
que pronto logro descifrar

son los gemidos del vecino de al lado

Y aún hay quien habla
de esa gran mentira
que es la envidia sana

Y yo tengo algo bien claro
Sólo existe una gran envidia
y es de todo menos sana

P.D: muchas veces me preguntan si lo que escribo en mi blog es verdad. Esta vez, desagraciadamente, os aseguro que sí. Pura y dura verdad. Qué bien se lo pasa el cabrón. Casi cada noche.