11/05/2009

EL PEOR NOVIO DEL MUNDO



Igor Paskual es el tío más rock and roll que yo haya visto jamás encima de un escenario.
La primera vez que le vi fué cuando lideraba su banda de glam-rock "Babylon Chat", y eran teloneros de Loquillo. Salieron de la sala a botellazos y escoltados por la policía, después de una actuación memorable, pero que no hizo mucha gracia a los rockers cuarentones con poco sentido del humor. El Loco lo tuvo claro, y tras aquel concierto fichó a Igor para su banda, donde pasaría a convertirse en su guitarrista, compositor y mano derecha.
De su inspiración han salido algunas canciones memorables en los últimos años, aparte de seguir dando espectáculo cada vez que se subía a un escenario.
Hace unos meses comenzó su carrera en solitario, lenta pero segura. Él dice, entre cerveza y cerveza(también es el tipo que yo conozca con mayor capacidad de absorción de esta bebida), que ha aprendido a captar la atención del público sin necesidad de escupirle. Yo no me lo termino de creer.
Sea como sea, yo no tengo dudas de que el futuro del rock en España se llama Igor Paskual. Por lo menos, es el único que sabe vestir.

11/02/2009

la escalera de madera infinita invitaba a una ronda de maletas llenas.
la chica nómada viajaba a wonderland haciendo escala en Frankfurt.
el color azul estaba desteñido en todas sus variantes, y tú saliste disparado por los aires como un terrorista suicida.
al menos te llevaste de allí dos libros bajo el brazo, uno de los cuales marcaba su precio en dólares.
debajo del balcón se emborrachaba medio Madrid y lo gritaban para desvelarte.
y yo escribí en mi moleskine que los abrazos de despedida siempre saben a poco

pero al menos esa vez la chica volvió.
y regresaste a subir la escalera de madera.
y en vez de una ronda de maletas llenas
te esperaba una barra libre de promesas

NOVIEMBRE DULCE

Es mi mes preferido. El que tiene la palabra que mejor suena. El que nunca se quiere ir. Donde todo tiene un color distinto. Donde otoño se disfraza de invierno. Donde siempre llueve. Donde la noche llega antes. Donde cumplo años y lo hacía mi madre.

El penúltimo mes, que como las penúltimas copas siempre son los mejores.

Y para mí el mes más bonito.

(sí, el título está tomado de esa película tan cursi y tan pastel. Pero bien que nos gusta a todos)

LISANDRO ARISTIMUÑO

La primera vez que escuché a Lisandro me pareció algo extraño. Sonaba todo muy raro. Su voz, los arreglos, el ritmo, todo. Seguí escuchándole y teniendo paciencia. Y empecé a entrar en su mundo de melodías complejas, poética enrevesada, sutileza y una conjunción perfecta de cuerda y bases electrónicas.
Ahora amo su música y me parece uno de los mayores talentos de los que podemos disfrutar.
Este es el single de su nuevo disco, que se llama "las crónicas del viento" y me parece una auténtica maravilla:

Y esta es su canción más conocida, tocada en Madrid hace justo un año, con un chaval que está empezando:

11/01/2009

de halloween

Anoche llegué a casa a las 5 de la mañana. Madrid estaba lleno de ovejas que siguen a la manada. Es decir, que todo el mundo había salido porque era halloween, la americanada absurda de turno. Nunca había visto tanto gilipollas disfrazado junto. Yo ocupé la noche bebiendo latas de cerveza de los chinos en una cola para entrar a un garito(el Wurlitzer), que es una de las grandes atracciones de la noche madrileña. Al final entramos. No estuvo mal. Yo iba con tres chicas muy guapas (dos rubias y una morena), que siempre es un dato relevante a añadir. Y así presumo de las amigas que tengo.
Total, que todo esto viene porque llego a casa, me voy a acostar, y pongo el despertador. Exactamente igual que cada día. Me dormí. Y la odiosa y maldita alarma sonó a la hora a la que me levanto todos los días para ir a trabajar: las 7 de la mañana.
Me sentí tan absurdo que me puse a llorar, y empecé a plantearme seriamente no ir a trabajar el lunes.
Veré.

NOTA ACLARATORIA: por si alguien se siente ofendido: no eran gilipollas por disfrazarse, ya lo deben de ser sin disfrazar. Pero pretender asustarme, lanzar huevos a un autobús, o hacerse el zombie por la calle, es de ser gilipollas (con o sin disfraz).