En las últimas horas hemos ido conociendo los detalles de las vejaciones y torturas padecidas por los militantes del Partido Popular secuestrados extrajudicialmente durante varias horas por agentes de la Brigada de Información de la Policía Nacional, bajo la acusación de haber participado en la agresión al ministro de defensa José Bono, el pasado sábado, en la manifestación de la AVT en Madrid.
El rosario de malos tratos, humillaciones y agresiones policiales sobre los militantes populares fue interminable. Durante todo el interrogatorio uno de los miembros de la policía política blandió repetidamente sobre sus cabezas un objeto contundente, que uno de los detenidos acertó a identificar como uno de los cinco millones de ejemplares de la Constitución Europea editados y distribuidos gratuitamente por el gobierno. Tales gestos amenazadores, junto a la persistente ausencia de banderita preconstitucional en la culata de las armas reglamentarias de los agentes, llegó a hacer sospechar a los secuestrados que no se encontraban en una verdadera comisaría de la Policía Nacional española, sino en una de la Ertzaina o en una “cheka” dirigida por los aliados comunistas del gobierno, o incluso que habían sido secuestrados por agentes del coronel Hugo Chávez, previo soborno a algunos policías españoles, y trasladados fuera del país. Las muestras de chulería y desprecio de los agentes fueron constantes. Según los secuestrados, uno de los policías les espetó: “si podemos haceros esto a vosotros, imaginad lo que vamos a hacer con los papeles de Salamanca”. Quizás el momento más doloroso para los secuestrados sobrevino al acercárseles uno de los policías y recitarles intimidatoriamente poemas de Miguel Hernández, Blas de Otero y César Vallejo. Durante los descansos entre uno y otro interrogatorio, el Himno de Riego sonaba ensordecedora e insistentemente en el hilo musical de la sala en la que estaban recluidos.
Llegados a este punto, y sintiéndose ya cercanos al momento del martirio, los militantes populares solicitaron un servicio religioso en lengua latina. Seguramente para burlarse de sus hondas creencias, los agentes sólo les permitieron hablar con un sacerdote que no sabía una palabra de latín y que, para colmo, se presentó ante los secuestrados sin sotana ni alzacuellos. Ante la posibilidad de que en realidad se tratase, no de un verdadero sacerdote, sino de un súcubo servidor de la secta de Bono, Pikaza, Casaldáliga y el Concilio Vaticano Segundo, y de que las hostias consagradas que tentadoramente les ofrecía estuvieran confeccionadas con células madre de no-nacidos asesinados, se negaron con firmeza a participar de esa grotesca pantomima herética.
Tras la liberación de los secuestrados gracias a la intensa campaña de presión de la sociedad civil, sus compañeros de la agrupación local del PP a la que pertenecen han señalado que se encuentran con buen ánimo y dispuestos a reemprender la lucha. Decepcionados quizá por la tibia solidaridad de algunos dirigentes de su partido, como Mariano Rajoy, a los que se refieren como “la línea socialdemócrata”. “Que sepan”, declara un compañero de los secuestrados, “que no nos representan, que nosotros sabemos que, como sucedió el pasado sábado, la verdadera lucha está en la calle, no en el parlamento”. Pocas horas después de su liberación, Federico Jiménez Losantos pedía formalmente el Premio Nóbel de la Paz para “Los Dos de Madrid”, como ya se les conoce, en un acto público por la paz, la libertad y la tolerancia en el que intervinieron también Fernando Sánchez Dragó, Isabel San Sebastián, Julia García Valdecasas y la Cabra de la Legión. José María Aznar, que se encuentra en Helsinki impartiendo un ciclo de conferencias en finlandés arcaico sobre el vínculo transatlántico, comparó a José Luis Rodríguez Zapatero con Atila, Gengis Khan, Adolfo Hitler, Ho-Chi-Mihn, Godzilla y el virus de la malaria, y solicitó a Estados Unidos y el Reino Unido el bombardeo preventivo del Parlamento vasco, la mezquita de la M-30, el monasterio de Montserrat y la sede madrileña de la Cadena SER, entre otros objetivos estratégicos, un inmediato embargo económico internacional y otras medidas de presión sobre España, unas peticiones del ex-presidente que no todo su partido respalda. Norma Duval aún no ha dicho nada, aunque la Conferencia Episcopal se ha apresurado a aclarar que, si dijese algo, su actual situación de pecado restaría todo valor a sus opiniones. El Sumo Pontífice, en la misa del Angelus, ha respaldado este criterio de la Conferencia. Además de al secuestro de los militantes populares y a Norma Duval, el Papa se ha referido también a la situación del Real Madrid, que ha calificado de “injusta y terrible”, a las peligrosas curvas de la Nacional-630 en su tramo Guijuelo-Plasencia y a las desviaciones del IPC anunciadas por el ministro Solbes esta semana, “desviaciones luciferinas y pecaminosas, producto del profundo desorden moral de nuestro tiempo” en opinión del Pontífice, cada día mejor informado acerca de la realidad española.
Mariano Rajoy no quiso hacer declaraciones cuando fue visto en mitad una escalera. Ni siquiera él mismo supo decir si subía o bajaba. Sólo musitó por lo bajinis que “el próximo congreso lo vamos a tener que hacer en Montejurra”, y luego permaneció como ensimismado. Ángel Acebes arrancó una oreja de un mordisco a un periodista de la SER cuando, antes de comenzar su declaración, se desató la correa que lo sujetaba. Antes de que miembros de su partido pudieran atarle de nuevo giró la cabeza 360 grados y se introdujo varias veces un crucifijo en el recto, provocándose importantes desgarros. Permanece sedado y a la espera de la llegada del padre Karras. José Piqué adujo unos cursos intensivos de valenciano para permanecer ilocalizable. Manuel Fraga, padre de la Constitución, ha declarado que “nuestro ordenamiento jurídico prevé la declaración del estado de excepción en estos casos y, aunque no lo permitiese, siempre es bueno declarar el estado de excepción de vez en cuando”. En el PP valenciano se han vivido varios episodios de violencia en las últimas horas. En el más grave, un militante ha degollado a otro con unas tijeras de podar y devorado después parte de sus vísceras tras una discusión sobre las detenciones. Otro militante del PP valenciano permanece a estas horas sitiado por la policía, atrincherado con un cinturón bomba y varios rehenes en la sede de su agrupación local.
Por su parte, y previendo que la escalada represiva del gobierno socialista mantenga su signo ascendente, una delegación de miembros de la agrupación local del PP directamente afectada partirá la semana que viene a realizar ejercicios espirituales y de acción directa noviolenta en un campamento de la Fundación Cubano-Americana en Miami. George W. Bush les recibirá en el aeropuerto y Condoleezza Rice, toda vestida de blanco, les llevará en limusina hasta su destino, como en aquel anuncio precioso de Cela por la Alcarria.
Copy(aloymandalo): La Ración/La España Cartilaginosa/Quolet Press, enero 2005
1/30/2005
1/28/2005
1/27/2005
CUANDO ERNESTO NO ERA EL CHÉ
...y de fondo "Al otro lado del río", de Jorge Drexler, nominada a los Oscar
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Randall Corella V.
En 1952, Ernesto Guevara subió a una motocicleta para hacer un viaje en el que descubrió su alma revolucionaria
Por esos días no tenía la boina, la barba ni el uniforme. Era un estudiante de medicina, con 23 años de edad y un inmenso deseo de aventura. Su nombre era Ernesto Guevara de la Serna y faltaba mucho para que a alguien se le ocurriera llamarlo Che.
Eran los años de su juventud en Argentina, la época en que solo pensaba en jugar rugby, hablar con sus amigos y visitar a su novia. Era su pasado de niño asmático, lector voraz y estudiante ejemplar que muy pocos conocen.
"El Che escribió y publicó mucho en sus 39 años de vida, pero trazó un círculo en torno a su juventud, que consideraba irrelevante para su vida posterior de revolucionario", afirmó el biógrafo Jon Lee Anderson en un artículo de la revista española El País Semanal.
Y habla con razón. El único testimonio escrito sobre los primeros años de la vida de este revolucionario se encontraba en el libro que su padre, Ernesto Guevara Lynch, publicó a finales de los años 80 bajo el título Mi hijo el Che.
"Era una obra interesada, llena de omisiones descaradas y afirmaciones no justificadas", agregó Anderson.
Para rescatar la juventud del Che, su viuda, Aleida March, publicó el libro Notas de Viaje, uno de los diarios inéditos que Guevara le dejó en 1965, dos años antes de morir en Bolivia.
El texto es la base de la película Diarios de Motocicleta (estrenada este viernes en Costa Rica), un filme del director brasileño Walter Salles. La producción recrea el viaje de Ernesto y su amigo Alberto Granado por Latinoamérica, que despertó el corazón revolucionario de quien luego sería el Che.
Asma invencible
Ernesto Guevara de la Serna nació en 1928, en Rosario (Argentina) una ciudad portuaria sobre el río Paraná. Desde pequeño, el hijo de Ernesto y Celia fue un niño enfermizo.
Sufría tantos ataques de asma por semana que, en busca de una cura, los Guevara se trasladaron a Altagracia, en las colinas de la provincia de Córdoba.
Ahí pasó la mayor parte de su adolescencia y conoció a Alberto Granado, el hermano de un compañero de secundaria quien después se convertiría en su colega de andanzas.
Viaje trascendentalEn 1952, Ernesto Guevara subió a una motocicleta para hacer un viaje en el que descubrió su alma revolucionaria.
"¿Al Che?, lo conocí en 1941, cuando estudiaba el bachillerato con mi hermano Tomás. En la Universidad de Córdoba habíamos efectuado una huelga de protesta y me detuvieron en la comisaría central de Córdoba. Mi hermano vino a traerme la comida y lo acompañaba su amigo Ernesto Guevara", contó Alberto en un artículo de la revista cubana La Jiribilla.
Junto con Granado, los amigos de infancia del Che coincidieron en que se le consideraba un muchacho atractivo, pero despreocupado por su apariencia personal. Y aunque no tenía oído para la música y era torpe bailando, se las ingeniaba para acercarse a las muchachas.
"Al empezar cada baile, nos preguntaba qué era, si un vals, un tango o un mambo. Cuando lo sabía, invitaba a las chicas y llevaba mentalmente el ritmo de la canción&...; Era un caradura, perseguía a las muchachas sin cesar, y el único motivo por el que bailaba era para acercarse a su presa", afirmó Carlos Calica Ferrer, un excompañero de Ernesto citado por Anderson en su artículo.
El mismo Calica contó que le habían enseñado a Guevara qué era el sexo cuando tenía 14 ó 15 años y lo pusieron en contacto con la empleada de su familia, a quien llamaban la Negra Cabrera.
Pocos meses después de que Ernesto terminara el bachillerato, en 1947, sus padres se separaron, y la familia Guevara debió mudarse a Buenos Aires.
En la capital argentina, el Che se propuso hacer deporte para combatir el asma, aunque su padre no estuvo muy de acuerdo con la idea. Por varios años, fue un violento jugador de rugby del Club Atlético Atalaya.
"Algunos atletas de hoy recuerdan al joven Guevara, aquel que actuaba en la segunda del Atalaya y que, cada 10 ó 20 minutos, salía de la cancha para aplicarse un vaporizador", afirmó Alberto en La Jiribilla.
Lector voraz
Desde los 17 años había empezado a leer libros de filosofía y a escribir un diario con anotaciones sobre lo que había leído. Él lo llamaba su "diccionario filosófico".
Leía de todo: H.G. Wells, Baudelaire, Machado, Faulkner, Camus, Sastre, Kafka y García Lorca. Pero por encima de todos siempre estuvo Pablo Neruda.
Aunque tenía una gran habilidad para la matemática, sorprendió a muchos cuando entró a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Durante sus primeros años como universitario, las anotaciones en su "Diccionario filosófico" mostraban que había leído a Mussolini, Stalin y Marx.
Al terminar el tercer curso, en enero de 1950, decidió recorrer varias provincias argentinas en una bicicleta de motor. Obviamente, lo primero que hizo fue ir a un hospital de leprosos, al norte de Córdoba, donde trabajaba el farmacólogo Alberto Granado.
Viajó más de 4.500 kilómetros y atravesó 12 provincias. Estuvo a punto de llegar a la frontera con Bolivia, pero las carreteras inundadas por riadas y un volcán activo le impidieron seguir.
Un año después, entre febrero y junio de 1951, se embarcó como médico en una flota de cargueros de la compañía estatal de petróleos que viajó por costa atlántica de Suramérica.
"Vivió más en el mar que en tierra y, en ese tiempo, escribió un relato breve en primera persona titulado Angustia", contó el artículo de El País Semanal.
Pero la verdadera semilla de aventura se había sembrado cuando visitió a Granado en la leprosería y planearon un viaje por toda Latinoamérica.
A los 23 años, Guevara estaba harto de la universidad, de hospitales y de exámenes, como reconocería después en sus Notas de Viaje. Así que, cuando Alberto le propuso hacer el periplo en su Poderosa II, una vieja motocicleta Norton 500cc., aceptó sin titubear.
El 4 de enero de 1952, partieron hacia Miramar, un balneario a orillas del Atlántico donde estaba veraneando la novia de Ernesto, María del Carmen Chichina Ferreira.
La despedida se prolongó durante ocho días, pero cuando los dos amigos subieron a La Poderosa II, emprendieron una experiencia por Chile, Perú y Venezuela que cambiaría sus vidas.
"En ocho meses tuvimos muchos trabajos para ganar dinero y seguir viajando. Transportamos mercancías, cargamos bolsas, fuimos marineros, polizontes, médicos y hasta fregadores de platos", contó Alberto en su artículo.
Ya habían conocido el hambre, la pobreza y la injusticia de muchos pueblos latinoamericanos, cuando Granado encontró trabajó en un hospital de leprosos en Venezuela.
Entonces, el Che recordó la promesa de graduarse como médico que había hecho a su mamá, y el 26 de julio, en un avión que transportaba los caballos de carrera de su tío Marcelo, regresó a Buenos Aires. Pero, como reconoció en sus Notas de Viaje, ya no era el mismo.
"El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule, 'yo', no soy yo, por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra 'Mayúscula América' me ha cambiado más de lo que creí", escribió.
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Randall Corella V.
En 1952, Ernesto Guevara subió a una motocicleta para hacer un viaje en el que descubrió su alma revolucionaria
Por esos días no tenía la boina, la barba ni el uniforme. Era un estudiante de medicina, con 23 años de edad y un inmenso deseo de aventura. Su nombre era Ernesto Guevara de la Serna y faltaba mucho para que a alguien se le ocurriera llamarlo Che.
Eran los años de su juventud en Argentina, la época en que solo pensaba en jugar rugby, hablar con sus amigos y visitar a su novia. Era su pasado de niño asmático, lector voraz y estudiante ejemplar que muy pocos conocen.
"El Che escribió y publicó mucho en sus 39 años de vida, pero trazó un círculo en torno a su juventud, que consideraba irrelevante para su vida posterior de revolucionario", afirmó el biógrafo Jon Lee Anderson en un artículo de la revista española El País Semanal.
Y habla con razón. El único testimonio escrito sobre los primeros años de la vida de este revolucionario se encontraba en el libro que su padre, Ernesto Guevara Lynch, publicó a finales de los años 80 bajo el título Mi hijo el Che.
"Era una obra interesada, llena de omisiones descaradas y afirmaciones no justificadas", agregó Anderson.
Para rescatar la juventud del Che, su viuda, Aleida March, publicó el libro Notas de Viaje, uno de los diarios inéditos que Guevara le dejó en 1965, dos años antes de morir en Bolivia.
El texto es la base de la película Diarios de Motocicleta (estrenada este viernes en Costa Rica), un filme del director brasileño Walter Salles. La producción recrea el viaje de Ernesto y su amigo Alberto Granado por Latinoamérica, que despertó el corazón revolucionario de quien luego sería el Che.
Asma invencible
Ernesto Guevara de la Serna nació en 1928, en Rosario (Argentina) una ciudad portuaria sobre el río Paraná. Desde pequeño, el hijo de Ernesto y Celia fue un niño enfermizo.
Sufría tantos ataques de asma por semana que, en busca de una cura, los Guevara se trasladaron a Altagracia, en las colinas de la provincia de Córdoba.
Ahí pasó la mayor parte de su adolescencia y conoció a Alberto Granado, el hermano de un compañero de secundaria quien después se convertiría en su colega de andanzas.
Viaje trascendentalEn 1952, Ernesto Guevara subió a una motocicleta para hacer un viaje en el que descubrió su alma revolucionaria.
"¿Al Che?, lo conocí en 1941, cuando estudiaba el bachillerato con mi hermano Tomás. En la Universidad de Córdoba habíamos efectuado una huelga de protesta y me detuvieron en la comisaría central de Córdoba. Mi hermano vino a traerme la comida y lo acompañaba su amigo Ernesto Guevara", contó Alberto en un artículo de la revista cubana La Jiribilla.
Junto con Granado, los amigos de infancia del Che coincidieron en que se le consideraba un muchacho atractivo, pero despreocupado por su apariencia personal. Y aunque no tenía oído para la música y era torpe bailando, se las ingeniaba para acercarse a las muchachas.
"Al empezar cada baile, nos preguntaba qué era, si un vals, un tango o un mambo. Cuando lo sabía, invitaba a las chicas y llevaba mentalmente el ritmo de la canción&...; Era un caradura, perseguía a las muchachas sin cesar, y el único motivo por el que bailaba era para acercarse a su presa", afirmó Carlos Calica Ferrer, un excompañero de Ernesto citado por Anderson en su artículo.
El mismo Calica contó que le habían enseñado a Guevara qué era el sexo cuando tenía 14 ó 15 años y lo pusieron en contacto con la empleada de su familia, a quien llamaban la Negra Cabrera.
Pocos meses después de que Ernesto terminara el bachillerato, en 1947, sus padres se separaron, y la familia Guevara debió mudarse a Buenos Aires.
En la capital argentina, el Che se propuso hacer deporte para combatir el asma, aunque su padre no estuvo muy de acuerdo con la idea. Por varios años, fue un violento jugador de rugby del Club Atlético Atalaya.
"Algunos atletas de hoy recuerdan al joven Guevara, aquel que actuaba en la segunda del Atalaya y que, cada 10 ó 20 minutos, salía de la cancha para aplicarse un vaporizador", afirmó Alberto en La Jiribilla.
Lector voraz
Desde los 17 años había empezado a leer libros de filosofía y a escribir un diario con anotaciones sobre lo que había leído. Él lo llamaba su "diccionario filosófico".
Leía de todo: H.G. Wells, Baudelaire, Machado, Faulkner, Camus, Sastre, Kafka y García Lorca. Pero por encima de todos siempre estuvo Pablo Neruda.
Aunque tenía una gran habilidad para la matemática, sorprendió a muchos cuando entró a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Durante sus primeros años como universitario, las anotaciones en su "Diccionario filosófico" mostraban que había leído a Mussolini, Stalin y Marx.
Al terminar el tercer curso, en enero de 1950, decidió recorrer varias provincias argentinas en una bicicleta de motor. Obviamente, lo primero que hizo fue ir a un hospital de leprosos, al norte de Córdoba, donde trabajaba el farmacólogo Alberto Granado.
Viajó más de 4.500 kilómetros y atravesó 12 provincias. Estuvo a punto de llegar a la frontera con Bolivia, pero las carreteras inundadas por riadas y un volcán activo le impidieron seguir.
Un año después, entre febrero y junio de 1951, se embarcó como médico en una flota de cargueros de la compañía estatal de petróleos que viajó por costa atlántica de Suramérica.
"Vivió más en el mar que en tierra y, en ese tiempo, escribió un relato breve en primera persona titulado Angustia", contó el artículo de El País Semanal.
Pero la verdadera semilla de aventura se había sembrado cuando visitió a Granado en la leprosería y planearon un viaje por toda Latinoamérica.
A los 23 años, Guevara estaba harto de la universidad, de hospitales y de exámenes, como reconocería después en sus Notas de Viaje. Así que, cuando Alberto le propuso hacer el periplo en su Poderosa II, una vieja motocicleta Norton 500cc., aceptó sin titubear.
El 4 de enero de 1952, partieron hacia Miramar, un balneario a orillas del Atlántico donde estaba veraneando la novia de Ernesto, María del Carmen Chichina Ferreira.
La despedida se prolongó durante ocho días, pero cuando los dos amigos subieron a La Poderosa II, emprendieron una experiencia por Chile, Perú y Venezuela que cambiaría sus vidas.
"En ocho meses tuvimos muchos trabajos para ganar dinero y seguir viajando. Transportamos mercancías, cargamos bolsas, fuimos marineros, polizontes, médicos y hasta fregadores de platos", contó Alberto en su artículo.
Ya habían conocido el hambre, la pobreza y la injusticia de muchos pueblos latinoamericanos, cuando Granado encontró trabajó en un hospital de leprosos en Venezuela.
Entonces, el Che recordó la promesa de graduarse como médico que había hecho a su mamá, y el 26 de julio, en un avión que transportaba los caballos de carrera de su tío Marcelo, regresó a Buenos Aires. Pero, como reconoció en sus Notas de Viaje, ya no era el mismo.
"El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina, el que las ordena y pule, 'yo', no soy yo, por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra 'Mayúscula América' me ha cambiado más de lo que creí", escribió.
1/25/2005
LARGO DOMINGO DE NOVIAZGO
...y de fondo cualquier canción de Jann Tiersen
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Del director y la protagonista de Amélie (Jean-Pierre Jeunet y Audrey Tautou) nos llega una historia de amor muy diferente: LARGO DOMINGO DE NOVIAZGO. Basada en la aclamada novela de Sébastien Japrisot, el guión adaptado fue escrito por Jeunet y Guillaume Laurant.
Cuando la Primera Guerra Mundial se acerca a su fin, para una joven francesa está a punto de comenzar la más grande de las batallas.
Mathilde ha recibido la noticia de que su prometido Manech es uno de cinco soldados heridos que han sido sometidos a consejo de guerra y enviados a la tierra de nadie que hay entre los ejércitos francés y alemán... y a una muerte casi segura. Mathilde, que no está dispuesta a aceptar que haya perdido para siempre a su querido Manech, se embarca en un extraordinario viaje para descubrir el destino de su prometido. A cada paso, recibe una descorazonadora versión de cómo debe haber pasado Manech esos últimos días, esos últimos momentos. Aún así, nunca se desanima. Si Manech estuviese muerto, Mathilde lo sabría.Con una fe inquebrantable, reforzada por la esperanza y por una actitud tenazmente alegre, Mathilde sigue su investigación hasta el final, convenciendo a los que podrían ayudarla e ignorando a los que no lo harán. A medida que se acerca a la verdad sobre los cinco desafortunados soldados y su brutal castigo, se ve más envuelta en los horrores de la guerra y las marcas indelebles que deja en aquellos cuyas vidas ha tocado.
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Del director y la protagonista de Amélie (Jean-Pierre Jeunet y Audrey Tautou) nos llega una historia de amor muy diferente: LARGO DOMINGO DE NOVIAZGO. Basada en la aclamada novela de Sébastien Japrisot, el guión adaptado fue escrito por Jeunet y Guillaume Laurant.
Cuando la Primera Guerra Mundial se acerca a su fin, para una joven francesa está a punto de comenzar la más grande de las batallas.
Mathilde ha recibido la noticia de que su prometido Manech es uno de cinco soldados heridos que han sido sometidos a consejo de guerra y enviados a la tierra de nadie que hay entre los ejércitos francés y alemán... y a una muerte casi segura. Mathilde, que no está dispuesta a aceptar que haya perdido para siempre a su querido Manech, se embarca en un extraordinario viaje para descubrir el destino de su prometido. A cada paso, recibe una descorazonadora versión de cómo debe haber pasado Manech esos últimos días, esos últimos momentos. Aún así, nunca se desanima. Si Manech estuviese muerto, Mathilde lo sabría.Con una fe inquebrantable, reforzada por la esperanza y por una actitud tenazmente alegre, Mathilde sigue su investigación hasta el final, convenciendo a los que podrían ayudarla e ignorando a los que no lo harán. A medida que se acerca a la verdad sobre los cinco desafortunados soldados y su brutal castigo, se ve más envuelta en los horrores de la guerra y las marcas indelebles que deja en aquellos cuyas vidas ha tocado.
1/22/2005
CUENTO DE LAS PASIONES Y VIRTUDES- Mario Benedetti
...y de fondo "Una noche sin ti", de Burning, versionada por Antonio Vega
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Antes de que este planeta estuviese habitado por hombres y por mujeres vivían en él pasiones y virtudes. En el planeta Tierra estuvieron viviendo durante cientos y cientos de años y durante toda una eternidad pasiones y virtudes que se aburrían de lo lindo con el transcurrir de los siglos, así que cada día trataban de inventar un juego nuevo al que jugar para que se hiciese mas llevadera la larga, larga, larga, larga existencia. Solía ser la imaginación la que proponía los juegos, y un día propuso jugar al escondite. A todos les pareció bien, todos estaban entusiasmados con la idea, pero claro, quién contaría. La primera en levantar la mano fue la locura "Yo, yo, yo cuento" . Bueno esta bien, pues a contar. "Vuelve la cara contra ese árbol y comienza la cuenta mientras el resto nos escondemos". La locura se dió la vuelta, volvió la cara contra la corteza del árbol y empezó a contar una cuenta imposible "1, 7,2, 55, 88, 13", y uno a uno se fueron escondiendo todas y todos. La locura seguía con su cuenta, y cada uno iba buscando el lugar mas apropiado en el que pensaba que la locura no lo encontraría. Poco a poco se fueron escondiendo todos, excepto uno, que tardaba en encontrar el lugar apropiado, ese era el amor. Es que ya sabéis que el amor es bastante indeciso, y andaba de una lado a otro sin saber donde meterse. La locura seguía con su cuenta " 55, 6, 99, 100, voy", y se dio la vuelta. El amor se metió en el primer lugar que vió, se metió de un salto en un matorral de zarzas que había ahí cerca, allí se coló y se quedo atrapado con la esperanza de que no lo vieran...y no lo vió. A quien primero se encontró la locura, allí tumbada fue a la pereza, a la imaginación allí entre las nubes, a la mentira la vio allí, pero como era mentira estaba allí, y así uno a uno fueron apareciendo todos, la locura fue encontrándolos a todos. Al poco rato faltaba solamente uno por encontrar, aquel era el amor. Es que ya sabéis que encontrar al amor es bastante difícil. El juego ya empezaba a hacerse pesado, así que la locura empezó a impacientarse. "Amor,sal ya que se hace tarde", pero el amor ya sabéis que es muy indeciso, y no solamente uno tarda en encontrarlo, sino que a veces tarda demasiado en salir a la luz. El amor asustado no salía. La envidia que suele preocuparse bastante mas de los demás que de si misma, se acerco al oído de la locura y le dijo: "El amor esta oculto en esas zarzas". La locura muy enfadada fue hacia las zarzas y empezó a gritar :"Amor sal ya,se nos hace tarde". Pero yo les he dicho ya que el amor es indeciso, y una vez que lo encuentras es difícil sacarlo. La locura muy enfadada trató de meter la mano entre las zarzas para sacar al amor de las solapas, con la mala fortuna que se pinchó con una espina,porque que a veces hacer salir al amor es doloroso. La locura muy enfadada agarró una vara que había junto a las zarzas, la introdujo en el matorral y empezó a agitarla entre las ramas. De repente sonó un grito, de entre las ramas de las zarzas salió el amor con las cuencas de los ojos ensangrentadas. La locura en su locura al agitar la vara entre las zarzas le había sacado los ojos al amor dejándolo ciego para siempre. Todos se quedaron muy callados mirando al amor con las cuencas vacías, sin saber qué decir nadie. Quizá aquella fue la única ocasión en la que la locura habló con un poquito de cordura, porque dijo: ? No os preocupéis, desde ahora yo seré sus ojos?. Y es por eso que desde aquel día EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SON SUS OJOS.
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Antes de que este planeta estuviese habitado por hombres y por mujeres vivían en él pasiones y virtudes. En el planeta Tierra estuvieron viviendo durante cientos y cientos de años y durante toda una eternidad pasiones y virtudes que se aburrían de lo lindo con el transcurrir de los siglos, así que cada día trataban de inventar un juego nuevo al que jugar para que se hiciese mas llevadera la larga, larga, larga, larga existencia. Solía ser la imaginación la que proponía los juegos, y un día propuso jugar al escondite. A todos les pareció bien, todos estaban entusiasmados con la idea, pero claro, quién contaría. La primera en levantar la mano fue la locura "Yo, yo, yo cuento" . Bueno esta bien, pues a contar. "Vuelve la cara contra ese árbol y comienza la cuenta mientras el resto nos escondemos". La locura se dió la vuelta, volvió la cara contra la corteza del árbol y empezó a contar una cuenta imposible "1, 7,2, 55, 88, 13", y uno a uno se fueron escondiendo todas y todos. La locura seguía con su cuenta, y cada uno iba buscando el lugar mas apropiado en el que pensaba que la locura no lo encontraría. Poco a poco se fueron escondiendo todos, excepto uno, que tardaba en encontrar el lugar apropiado, ese era el amor. Es que ya sabéis que el amor es bastante indeciso, y andaba de una lado a otro sin saber donde meterse. La locura seguía con su cuenta " 55, 6, 99, 100, voy", y se dio la vuelta. El amor se metió en el primer lugar que vió, se metió de un salto en un matorral de zarzas que había ahí cerca, allí se coló y se quedo atrapado con la esperanza de que no lo vieran...y no lo vió. A quien primero se encontró la locura, allí tumbada fue a la pereza, a la imaginación allí entre las nubes, a la mentira la vio allí, pero como era mentira estaba allí, y así uno a uno fueron apareciendo todos, la locura fue encontrándolos a todos. Al poco rato faltaba solamente uno por encontrar, aquel era el amor. Es que ya sabéis que encontrar al amor es bastante difícil. El juego ya empezaba a hacerse pesado, así que la locura empezó a impacientarse. "Amor,sal ya que se hace tarde", pero el amor ya sabéis que es muy indeciso, y no solamente uno tarda en encontrarlo, sino que a veces tarda demasiado en salir a la luz. El amor asustado no salía. La envidia que suele preocuparse bastante mas de los demás que de si misma, se acerco al oído de la locura y le dijo: "El amor esta oculto en esas zarzas". La locura muy enfadada fue hacia las zarzas y empezó a gritar :"Amor sal ya,se nos hace tarde". Pero yo les he dicho ya que el amor es indeciso, y una vez que lo encuentras es difícil sacarlo. La locura muy enfadada trató de meter la mano entre las zarzas para sacar al amor de las solapas, con la mala fortuna que se pinchó con una espina,porque que a veces hacer salir al amor es doloroso. La locura muy enfadada agarró una vara que había junto a las zarzas, la introdujo en el matorral y empezó a agitarla entre las ramas. De repente sonó un grito, de entre las ramas de las zarzas salió el amor con las cuencas de los ojos ensangrentadas. La locura en su locura al agitar la vara entre las zarzas le había sacado los ojos al amor dejándolo ciego para siempre. Todos se quedaron muy callados mirando al amor con las cuencas vacías, sin saber qué decir nadie. Quizá aquella fue la única ocasión en la que la locura habló con un poquito de cordura, porque dijo: ? No os preocupéis, desde ahora yo seré sus ojos?. Y es por eso que desde aquel día EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SON SUS OJOS.
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