7/07/2008

LA FELICIDAD

.... me apetecía recuperar este texto.
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Cuenta la leyenda que antes de que llegara el hombre a la tierra, ésta era habitada por los duendes, unos pequeños personajillos que recibieron una enorme decepción cuando recibieron un chivatazo desde el más allá: pronto tendrían que compartir la tierra con los hombres. Entonces decidieron esconder el mayor tesoro que poseían: la felicidad. Para ello necesitaban encontrar un lugar de difícil acceso para los hombres, donde fuera difícil de encontrar.
Se pusieron a debatir y uno sugirió la luna, o el fondo del mar, pero pensaban que el hombre tendría inteligencia como para algún día llegar hasta allí y encontrarla. Otro propuso esconderla bajo la tierra, pero también lo descartaron, ya que el hombre seguro que excavaría entre ella.

Tras varias horas de discutir al respecto, a alguien se le ocurrió la idea de esconderla en un lugar donde el hombre nunca la buscaría....adentro del hombre mismo....

7/04/2008

LISTA DE ASIGNATURAS PENDIENTES

Aprender a tocar el piano. Y tocar cada noche un viejo piano de madera.
Irme a vivir lejos y en medio del monte. A poder ser, contigo.
Estudiar astronomía. Entender el porqué de tantas cosas. Ser siempre el último en despedirme. Aprender a cocinar y a catar vinos. Susurrarte.
Aprender catalán e italiano. Vivir un año en Granada y otro en Barcelona.
Escribir todo para tí (aunque eso creo que ya lo hago). Soñar dormido.
Tener una gibson les paul. Aprender a cortar jamón. Tener un piso en La Latina. Viajar a Nueva York. Recorrer América Latina de arriba a abajo. Ir a Rusia, a China y a Japón. Invitarte.
Aprender jardinería. Verte amanecer. Montar un bar. Hablar más en serio, o más en broma, o las dos cosas. Ser taxista de noche. Llevarte.

Aunque probablemente me conformara sólo con alcanzarte.

7/03/2008

HAY DÍAS

Tienes un día malo. La vida te ha desarmado y te ha abandonado en medio de un tiroteo. Todo había empezado de forma normal. Te levantas, preparas las tostadas, te duchas, pierdes el autobús, vas a cumplir condena en el trabajo. Y de repente ocurre un pequeño suceso, leve como una gota. Algo se tuerce en medio de tu día y te llena de una tristeza tan profunda como tus ojos. Una sensación de angustia se apodera de tu pecho y molesta cada vez que pretendes simplemente respirar. No puedes llorar, no puedes gritar, sólo aguantar. Una pequeña grieta se va abriendo y forma un gran agujero. Huyes, corres, miras al infinito y no encuentras nada. Y te sientes igual que si estuvieras montado en una bicicleta roja sin frenos. Llegas a casa, te escondes bajo las sábanas y esperas a que todo pase. A que alguien encienda la luz y los monstruos desaparezcan.

Y de repente te acuerdas de que existe un lugar donde poder escribir. Aunque a veces no todo sea literatura.

7/01/2008

VERSOS EN VENA

Tal vez me decante por desnudarte sin quitarte la ropa. O por marcharme hacia ningún lugar (sin moverme del sitio, claro está). Puede que me siente en el rincón de tu habitación que lleva mi nombre y que escriba sobre tí hasta desgastarte.
A lo mejor me voy a patear la calle, a buscar los pasos de tipos que fueron yo antes de que yo aterrizara en el mundo. Puede que llegue hasta las puerta de mis dudas y grite bien alto que me cansé de esperar una respuesta. Quizás me dé una vuelta por el infierno, a ver a quién me encuentro.
O tal vez no haga nada, y me quede en la cama, susurrándote al teléfono canciones de desamor, o que me inyecte en vena los versos que tú nunca leerás.
Y soñaré. Soñaré que la vida nos devuelve los favores que nos debe.