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10/27/2011

Aullido (1)

"Quiéreme como no has querido a nadie en el mundo. Como si mañana todo se fuera a ir a la mierda." Y él le dio todo lo que tenía. Se bebieron sus cuerpos, mutuamente, el uno al otro. Miraron el infinito en amaneceres llenos de caricias y tostadas con mermelada. Borraron las cicatrices de las cosas feas. Crecieron varios metros desde la cama de hostales sin nombre. Tenían tantas ganas de amor que se lo tomaron todo de golpe. Pero no les sentó mal. Todo lo contrario. Les llenó de vida.
Andaron por calles adoquinadas de esas en las que los tacones suenan como en las películas en blanco y negro. Se besaron bajo la lluvia hasta quedar empapados de agua y de besos. Habitaron cada uno el cuerpo del otro y el único alquiler era dar el alma. Con locura. Con desesperación. Con rabia y con furia. El amor convertido en aullido.

9/01/2011

el día en que te vi aparecer tras aquella puerta por primera vez

A mi me faltaban varias cosas. Un destino final para mis versos inconclusos, la luz que alguien me había robado, una moleskine donde escribí demasiados nombres que ya no decían nada, las llaves del coche, un libro de recetas de cocina fáciles para un hombre solo, y un inventario de palabras bonitas que hice una noche de invierno sentado en el suelo del salón de la casa de alguien que dejó de existir en mi vida. Así estaba yo cuando te encontré. Solo y desorientado. Y algo imbécil, también.
Y tú abriste aquella puerta, tras la cual se prendió la misma luz que en las películas malas en las que muere alguien y va al cielo a través de un largo túnel. Pero realmente, aquella sensación era la misma. Dejé atrás el purgatorio emocional donde anteriormente había mencionado encontrarme completamente imbécil. Te miré. Y supe que algún día serías mía y que yo viviría en el mismo lugar que esa bandera tan bonita que tenías en tu cuarto. Quizás alguien debió advertirte: cuando quiero algo, no paro hasta tenerlo. Y así, obcecado por tu risa (y terriblemente imbécil), llegué hasta ti. Y ahora no pienso hacer otra cosa que mirarte durante varios días seguidos.

8/25/2011

Cuando olvidar es un objetivo imposible de alcanzar

Casi cada día repite la misma operación. Agarra el coche y viaja hasta ella. La piensa. La sueña. Una vez por semana le lleva flores. Ha pasado el tiempo y no consigue que se le pase. Ella sigue llenándolo todo. Exactamente igual que desde la primera vez que la vió, hace unos 50 años. Todo sigue en el mismo lugar, al menos dentro de su corazón. Le habla, le susurra. Le cuenta las novedades. El pequeño y su novia. El mayor y su nuevo libro. O le habla de recuerdos: "¿te acuerdas de aquellas vacaciones en el mar del norte?". Aquellos días en los que el mundo era más bonito que ahora. Cuando el pesimismo no llenaba todo. Sabe que es un cementerio. Que ella ya no puede oirle. Pero le da igual.
Llora mientras la sueña.  Y la vida, cruel e injusta, sigue su camino.

8/13/2011

El final del camino a veces es el comienzo



Despertó al lado de la mujer que amaba. Estaban en su isla. La noche anterior habían abrazado todas las certezas. El horizonte escribía sus nombres. Y no existía nadie más en el mundo. Pisó descalzo la madera del suelo. Abrió la ventana y vio el mar. Cerró los ojos. Lo escuchó. Respiró hondo. La miró a ella. Y vio su dulce sonrisa mientras duerme. Fue a la cocina y puso el café. El mundo era menos feo, si es que seguía existiendo. Se puso frente al espejo. Se miró la cara. La barba de 6 días y medio. Y volvió a sonreír. Se repitió a sí mismo una frase. "Se acabó la búsqueda." Y pensó que, quizás, 27 años, 3 meses, y 22 días después había llegado donde quería. Era feliz. Llegó al final del camino. ¿Y ahora qué?

8/11/2011

...que nunca le gustaron las despedidas



Se acordó de Bogart. Y tarareó unas cuantas canciones.  Miró varias veces la pantalla que anunciaba los vuelos. Nervioso y cabizbajo. Sin duda, era un buen momento para volver a fumar. Pensó en ella, claro. Y en cómo cambian las cosas. Pensó en su familia. En sus amigos. En todo lo que dejaba detrás. Y precisamente esa era la clave para marcharse: que todo estaba detrás. Los puños cerrados. La garganta aprendiendo a hacer nudos de corbata. Y una manada de elefantes apoderándose de las manecillas del reloj. Como si fuera una película en blanco y negro.  Perdido y encontrado, al mismo tiempo. La vida, una cuestión de circunstancias aleatorias difíciles de prever y controlar. Por fin llegó el momento. Cruzó todos los controles. Echó una última mirada atrás. ¿Y si ella se hubiera enterado y hubiera ido allí a despedirle?. Giró la cabeza. Y no vio a nadie.
Y su siguiente mirada fue a través de la ventanilla. Adiós.

(foto sacada de http://avecesmenamoro.blogspot.com/)



8/09/2011

Chinito Island


Bien. Busqué en el refranero popular. Hice de la necesidad virtud. Y ahora, mi amayor virtud es extrañarte. Conmovido por ello, me hice un twitter y empecé a escribirte.
Dicen que para encontrarte a ti mismo primero debes perderte. Reconozco que estoy en ello. Y ahora me dedico a quemar todos los mapas. Ya aprendimos que el olvido no existe, y que sólo se trataba de una excusa para autoengañarse y perdonar. Somos así. Y siempre lo seremos.
Un día me fui a dormir contigo y al despertar ya no estabas. Desde aquel día, dejé de dormir. Y debo reconocer que empiezo a morirme de sueño. El cemento de tus ojos cosntruyó una urbanización en mis pestañas. Así, sin darnos cuenta. Y de tanto mirarte, ya no pude cerrar los ojos. Y ahora sólo quiero que me hagas un favor. Déjame volver a sentarme en el rincón de tu habitación que lleva tu nombre. Sí, ese. Quiero quedarme quieto. Y escribirte. Hasta desgastarte. Sólo eso.

7/24/2011

tus ojos son causantes de grandes catástrofes. y tú ni siquiera llegas a darte cuenta

"Probablemente nunca fuimos nada. Y sólo se trataba de espantar juntos nuestras soledades. Quizás mis ojos no llegaron a verse reflejados nunca en los tuyos."
Sólo dijo eso.  Y yo sentí que se acababa. Igual que cuando eres un niño, se acaba el verano, y te mueres de pena. Qué le vamos a hacer. Aprendimos a perder los partidos desde que empezó la temporada, y ni siquiera un empate nos podía hacer sonreir. Así pues, al día siguiente, quemé el mapa de mi cuarto donde señalé todos los lugares en que fuimos felices, o donde al menos creimos serlo. Y el cepillo de dientes que se había quedado a vivir en su casa volvió a un cajón oscuro de la mía. Y ahora sólo veo películas en blanco y negro. La tristeza es como un río, y siempre vuelve a su cauce. Y a veces, por el camino, provoca inundaciones y grandes catástrofes. Igual que tus ojos.

7/22/2011

Para que vuelvas

Regaré las plantas del silencio. Ataré mis fronteras a tus párpados. Esperaré con las luces encendidas. Aprenderé a ser lo que tengo que ser. No dormiré si no es para soñar contigo. Seguiré mirando por la ventana, viendo la vida pasar. El tiempo se convertirá en una excusa para esperarte. Mi pies descalzos soñarán con seguir tus huellas en este verano que no quiere darnos calor. La nada será el todo. Mi mirada reflejará lo que fuimos tú y yo, cuando éramos tú y yo. Y el dolor esperará en mi garganta. Pensando que llegó el momento de escapar de mí, y volver a dejarme respirar.

7/13/2011

Carta de despedida

Hola,

soy yo. Quizás me recuerdes sin necesidad de mirarme a los ojos. Soy aquel que aprendió a deshacer todas las certezas contigo. Con el que aprendiste a amar de la mano mientras el tiempo nos miraba y pasaba de largo subido en autobuses rojos de dos plantas. Y de todo, o de casi todo, dejé constancia por escrito, aquí. Un día anudé mis fronteras a tus párpados. Después, perdido y solo, ya no pude volar.
Ahora que todo fue tan cruel, quizás sea el momento de revelar las fotografías y, por fin, ver lo que no pudimos ver. Para eso, sólo debemos mirar en nuestro interior."Presenté mis credenciales a tu risa, y me clavaste una lanza en el costado". Y el tiempo, inexorable y cruel, hizo lo que yo no fui capaz de hacer. Con excesiva justicia, quizás. Aunque tarde, llegó. Igual que un tren de cercanías perdido en la ciudad sin nombre. Eras una luz y te apagaste. Y en medio de la oscuridad por fin aprendí a encontrarme. La ceniza de lo inexorable acunó las dos realidades que éramos tú y yo entre la niebla. Duele el pecho. Lo sé. Pero pasará. Como todo.

Hoy presento mi dimisión como creyente en la certeza de los sueños. Se acabó. Ya no volveré a pensar en ti. Ahora nace un nuevo yo. Y volveré a sonreír si algún día me hablan de ti. Suerte.

7/08/2011

Lo peor es el día que llega el olvido

Al principio te duele sobre todo saber que no volverás a verle nunca más. Piensas que ningún dolor puede ser más grande.
Pero un tiempo después te das cuenta de que no. De repente, descubres un día que apenas le recuerdas. Ya no tienes en la mente cómo era, ni su voz al otro lado del teléfono, ni su olor, ni la forma que tenía de llamarte.
Y en ese momento te puede el miedo (otra vez), porque problemente es el día en que de verdad muere una persona.
Pero no, eso no dejaré que ocurra. Esta vez sí lo puedo evitar.

Formas de estructurar corazones rotos y a la deriva

la escalera de madera infinita invitaba a una ronda de maletas llenas.
la chica nómada viajaba a wonderland haciendo escala en Frankfurt.
el color azul estaba desteñido en todas sus variantes, y tú saliste disparado por los aires como un terrorista suicida.
al menos te llevaste de allí dos libros bajo el brazo, uno de los cuales marcaba su precio en dólares.
debajo del balcón se emborrachaba medio Madrid y lo gritaban para desvelarte.
y yo escribí en mi moleskine que los abrazos de despedida siempre saben a poco

pero al menos esa vez la chica volvió.
y regresaste a subir la escalera de madera.
y en vez de una ronda de maletas llenas
te esperaba una barra libre de promesas

7/02/2011

porque tú existes

Porque me miras con tus ojos de lluvia
dentro de días raros con sabor a tormenta
porque desatas los nudos como nadie
y sabes pedir guerra de forma perfecta

Porque tú existes dentro de un barrio obrero
y sabes andar descalza entre las piedras
porque con tu acento todo es posible
hasta espantar los monstruos de mis pesadilas

Porque sabes arreglar lo que está roto
y ni siquiera te hacen falta herramientas
porque enseñas a volar sin paracaías
y a espantar el miedo de forma autodidacta

porque tú existes, 
 y lo haces en el mismo espacio vital que yo.

6/22/2011

MIEDO

De perderme tanto que nadie me pueda encontrar.
Miedo a abrirme demasiado. A que te abras demasiado poco. A que se estrelle mi coche teledirigido. A que nadie me entienda. A las despedidas. A que se pinche mi globo. A que un día deje de soñar.
Miedo de todo y la vez de nada. De ver cómo todo pasa. De lo que nos pesa.
Miedo a la velocidad. A las alturas. A despertar y no saber dónde estoy. A no saber hacerlo. A que me falten abrazos. A que te olvides de mí del todo. A los atascos y los despertadores. Al silencio. Al ruido.
Miedo a perder lo que me queda. Miedo a romperlo todo. A caer y no poder levantarse.

Miedo de tí, y miedo de mí.

Miedo a reconocer que tengo miedo.

Miedo, que da miedo del miedo que da.

6/19/2011

Mi falta de preocupación sobre determinadas cuestiones de estética.

El recién nacido de los vecinos, que, sin duda,
va para estrella de la ópera.
El borracho de abajo de este piso del centro
que ha decidido deleitarnos con los grandes éxitos de David Bisbal.
El calor en forma de mosquito que merodea por mis párpados.
Y mi cabeza, que no para de dar vueltas.
Parece que todos los factores necesarios
han decidido ponerse de acuerdo
y no dejarme dormir esta noche.
Aprovechando la mencionada circunstancia
he reflexionado.
El asunto era decidir lo que era preferible:
dormir bien
o pensar en tí.
Y llegados a este punto,
debo reconocer que nunca me preocupó
,al menos de forma excesiva,
la estética sobre mis ojos.
Que se vaya a la mierda el sueño.
Bienvenida a mis pesadillas.

6/14/2011

Itaca y el exilio

Me esperaba un largo viaje hacia ningún lugar. Quizás esa fue la suerte que en su momento no supe ver. Tan viejo y tan joven, traté de coser mis dudas con el hilo que quedaba pendiente en cada recuerdo.
Regresar no es fácil, aunque conozcas el camino de vuelta. Creo que alguien se comió las migas de pan que dejé en mi marcha. Irse con la maleta vacía es la única forma de regresar con ella llena.
Tengo un puñado de fotos, algunos textos que escribí y varias canas nuevas. Y el miedo de no reconocer lo que voy a encontrarme. Sabemos que el miedo es necesario para avanzar. Pero en ocasiones uno preferiría que el miedo fuera ese espejismo que nunca se encuentra. Y que los días de verano traigan la mercancía de los buenos tiempos aterida en sus fronteras. Y quizás la felicidad sea sólo una isla en medio de los meses de marzo que nunca pudiste olvidar.

6/13/2011

Después de tantos años

Quizás ya no seamos los mismos, pero yo creo que aún no somos otros. Puede que nos fuéramos lejos de todo y atáramos bandadas de pájaros a nuestras muñecas. No creo que soluciéramos nuestros problemas. Seguramente sólo cambiamos de problemas. La vida a veces pasó de largo. Nos sentimos solos y abandonados. Se nos murieron las certezas. Nos caímos. Pero nos levantamos y seguimos adelante. Entendimos un poco más en qué consiste eso de vivir.
Viajamos a otros lugares. Conocimos otros cuerpos. Pero siempre acabamos volviendo. Aún encuentro en tus ojos un motivo para mirarme en ellos. Y encontrarme en su luz y en su reflejo. Sé que nos queda mucho por escribir. Porque aún nos queda por vivir. Algunos pasaron, otros llegaron. Y seamos muchos o pocos, al final esto merece la pena.

Y por eso, sé que debo seguir escribiéndote en este blog. A pesar de tanto. Quizás precisamente por eso. Por tanto. Gracias por estar ahí y por seguir a mi lado.

5/30/2011

Era un tercero sin ascensor

Yo te invité un día a un café.
Tú me invitaste a todo lo demás.
Ella sabía borrar el miedo
que habita en miradas ajenas.
Yo tenía una ligera idea
sobre determinados lenguajes
para los que no hacen falta palabras.

Parece que nos entendimos.

A veces todo converge.
Y uno no sabe muy bien cómo.
El caso es que prendimos fuego
a los relojes de bolsillo.
Y todos los autobuses rojos
empezaron a terminar en su casa.
Era un tercero sin ascensor.
Del barrio de Malasaña.
Dejamos abiertos los balcones.
Y al menos de momento,
el frío pasó de largo.

5/26/2011

Poema y retrato frente al mar



Porque a veces sólo nos queda esto en la vida.
Tumbarnos frente al sol y el mar.
Acariciar la incertidumbre.
Borrar los mapas.
Y que tú y yo,
que nos conocimos cerrando puertas.
Las abramos de golpe.
Como quien no tiene nada que perder.
Así somos,
y así seremos.

5/20/2011

Lo que queremos

No queremos hablar, queremos tener voz.
Queremos hacer visible lo invisible.
Andar por donde estaba prohibido.
Taparnos la cara para que nos vean.
Gritar en voz baja. Atarnos en libertad.
Amar el odio. Ser nosotros, y no ellos.
Decir que sí a los que dicen que no.
Abrir los ojos cerrados.
Enseñar a los que no quieren aprender.
Hacer verdad todas las mentiras.
Abrazar al que no se deja.
Hacer posible lo imposible.
Volar aunque no nos dejen.
Que lo irreal se convierte en real.
Volver a hacer de todos lo que nunca fue de nadie.
Y hacer que este principio tenga un gran final.
Porque queremos aquello que no podemos tener.
Sólo es eso. Nada más.

5/05/2011

Te vi a lo lejos

Hola. Me llamo Marlon.
Te vi a lo lejos.
Quise invitarte a cenar.
O a volar a algún lugar lejano.
Quizás, si todo va bien,
pueda pasar varios días mirando como duermes.
A lo mejor podemos alquilar juntos una buhardilla
de esas con escaleras de madera.
Y escuchar canciones tristes
mientras comemos magdalenas.
Y mirarnos. Y besarnos.
Todo eso, ya sabes.
Tengo muchas camisas a cuadros
y afeitarme no está entre mis aficiones.
Tu vestido era muy bonito
y luego ya vi que el resto también.
¿sabes? Estoy aprendiendo a cocinar
y dejando de fumar.
A veces tiemblo cuando duermo.
Y si me lo propongo
puedo escribirte un blog entero.

Y entonces ella
bajó las escaleras
del metro de Tirso de Molina
y no me hizo ni puto caso.
Pero no pasa nada.
Aún queda mucha primavera.