11/27/2005

ESTACIONES- ANTONIO VEGA Y MARGA DEL RÍO

...y de fondo la propia canción. Si no la habéis oido... ya estais tardando. En esta época del año siempre me sorprendo en algún momento tarareándola sin darme cuenta. La llevo escrita dentro.
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Calle arriba, camine tranquilo
al encuentro de un invierno frío
que deje pasar.

Al doblar la esquina y en la acera,
di de bruces con la primavera,
no la vi llegar.

Un verano sin excusa
en otoño me olvido la musa
me dejó marchar.

Me dormí en las estaciones
y ahora el tren parado por vacaciones
no quiere arrancar.

El silbato es la esperanza nueva
y por fin los campos ahí afuera,
van quedando atrás.

Ya se acerca la estación nevada
bajo y cumplo años de pasada
y una estrella mas.

Se dibujan los colores,
vivos en la magia de las flores
en la luz vital.

Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.

Y por esto vivo el día,
día simple, día claro,
vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.

Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me han enseñado
que con hoy es suficiente.

Calle arriba, camine tranquilo
al encuentro de un soñado estío
que hubo que pasar.

Al doblar la esquina en la primera
el otoño me enseñó quien era
me invito a pensar.

Se dibujan los colores,
vivos en la magia de las flores
en la luz vital.

Rodeado de equipajes
que se pierden entre viaje y viaje,
queda recordar.

Y por eso vivo el día
día simple día claro
vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.

Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado
que con hoy es suficiente
y mañana es demasiado.

Y por esto vivo el día
día simple, día claro.
Vivo al menos sin temores
sin el miedo de gozar.

Cada pueblo, cada puente,
cada cruce me ha enseñado
que con hoy es suficiente
y mañana es demasiado.

11/18/2005

MAÑANA DE MANOS FRIAS

...y de fondo un disco entero: "El regreso", de Andrés Calamaro
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Leo una frase que dice "haz aquello que nunca debieras hacer". Las frases certeras siempre van al centro de la diana. Escribo esto con las manos heladas. Miro por la ventana y no veo el cielo, sólo nubes. Empiezo el día leyendo a Ray Loriga, a ver si encuentro algo. Empezamos a vivir abrazados al invierno de Madrid.
Y esta noche Calamaro. Quien no haya crecido escuchando a Calamaro es difícil que entienda lo que se siente al poder verle en directo después de tantos años esperándolo. Hay quien dice que la culpa siempre es de Andrés, y tal vez esté en lo cierto. La primera vez que le escuchas cantando "Crímenes Perfectos" es como si te dejaran KO el corazón. Y así con tantas y tantas canciones. Con él aprendimos lo que es hacer canciones DE VERDAD.
Tengo en la lista de cosas pendientes acabarme el libro de Jorge Bucay y conseguir el último disco de Jaime Anglada. La vida está hecha de cosas pendientes.

MI ÚLTIMA CANCIÓN- Jaime Anglada

Ventanas verdes cierran mi casa.
Hoy no quiero ver el sol
No quiero hacer nada mas;
que mi última canción
Me gustaría escribir,
como Picasso pintaba
De la forma mas hermosa,
de la forma mas desordenada.

Vi pasar el tren, desde mi balcón
Vi pasar el tren, su último vagón
Vi pasar el tren, vi pasar el tren
Mientras yo sigo esperando; mi última canción

Si me llamas soñador,
no te equivocas
Nunca bajaré de esa nube,
que me lleva hasta tu boca
No quiero ser escritor,
solo tiempo para escribirte
No quiero ser cantor,
solo tiempo para cantarte
No quiero quererte,
solo quiero; tiempo para amarte

11/14/2005

MUNDO RARO- Jose Alfredo Jiménez

...y de fondo la interpretación que hacen de Mundo Raro Enrique Urquijo y Los Problemas.
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Cuando te hablen de amor y de ilusiones
y te ofrezcan un sol y un cielo entero;
si te acuerdas de mí no me menciones
porque vas a sentir amor del bueno.

Y si quieren saber de tu pasado
es preciso decir una mentira,
dí que vienes de allá de un mundo raro,
que no sabes llorar, que no entiendes de amor
y que nunca has amado.

Porque yo a donde voy,
hablaré de tu amor
como un sueño dorado
y olvidando el rencor
no diré que tu amor
me volvio desgraciado.

Y si quieren saber de mi pasado,
es preciso decir otra mentira,
les diré que llegué de un mundo raro,
que no sé del dolor, que triunfé en el amor
y que nunca he llorado.

11/08/2005

EL SUEÑO DE UN NIÑO DE LIVORNO

ENRIC GONZÁLEZ
EL PAÍS - Deportes - 13-12-2004
Dinero, celebridad y comodidad son las tres llamadas irresistibles de los tiempos que corren. Existe, sin embargo, un tipo que no cedió al reclamo y prefirió, en cambio, un sueño.
Se llama Cristiano Lucarelli, tiene 29 años, juega como delantero centro y en su ciudad será recordado por muchas generaciones. Pagó mil millones de liras, digamos cien millones de las antiguas pesetas, por una oportunidad: la oportunidad de realizar sus sueños y pasar a la historia. Y no falló. Entre quienes guardarán en la memoria las gestas de Lucarelli no figuran, seguramente, los aficionados del Valencia, que le soportaron durante una temporada mediocre en 1998-1999. Tampoco tendrá monumentos a la entrada de los estadios del Perugia, el Cosenza, el Padua, el Lecce y el Torino, todos los equipos por los que pasó en diez años de carrera profesional. Ni quedará en los anales de la selección italiana. Su carrera internacional terminó en 1997, cuando, con la Sub-21, marcó un gol a Moldavia y se quitó la camiseta azurra para mostrar a las cámaras de televisión, en riguroso directo, la que llevaba debajo: una con la efigie del Che Guevara. Por alguna razón, aquello molestó a la Federcalcio. No volvió a ser convocado, ni con los jóvenes ni con los mayores. Lucarelli es de Livorno y comunista, lo que equivale, casi, a decir de alguien que es de Osaka y tiene los ojos rasgados. El Partido Comunista Italiano nació en Livorno, el puerto industrial de Toscana, en 1921. Y la ciudad siempre ha sido de izquierdas. Como Lucarelli, que se ha puesto en el móvil la melodía de Bandiera Rossa. Nació en un barrio marítimo de mala fama conocido como Shanghai, hijo de un estibador portuario militante del partido y del sindicato. El niño Cristiano estuvo rodeado desde el principio de banderas rojas, por el PCI, y granas, por el Livorno. De mayor quería ser el delantero del Livorno que marcara el gol del ascenso a Primera. Hoy recuerda que, pese a su pasión total por el Livorno, tenía una esquina del alma con los colores del Inter, "porque ellos tampoco ganaban nunca". Lo cual da una idea del personaje y del Livorno, una de las sociedades con menos historial del calcio. Ganó una Copa en 1987, y ya está. Por resumir: desde 1949 merodeaba entre Segunda, en las temporadas triunfales, y Regional, en las normales. En primavera de 2003, Lucarelli estaba en el Torino y su representante, el abogado Carlo Pallavicino, le estaba buscando nuevo equipo. Las ofertas, todas de clubes de Primera, eran razonables: casi un millón de euros por año. Pero resultó que el Livorno subió a Segunda. Y Lucarelli le encargó a Pallavicino que le encontrara un puesto en su equipo del corazón, donde no había jugado nunca. El Livorno no podía pagar más que unos cientos de miles. Lucarelli aceptó, renunciando a sueldos que ascendían a más del doble, a la fama televisiva de otros clubes y a la comodidad de un puesto secundario. El propio Carlo Pallavicino ha publicado un libro sobre esa decisión y sobre lo que ocurrió después. "Quedaos con los mil millones", se titula. Lo que ocurrió después fue que Cristiano Lucarelli volvió a su ciudad y vistió el grana de su equipo convertido en el jugador mejor pagado del Livorno y en símbolo del sueño secreto de decenas de miles de livorneses: poner el pie en Primera, 55 años después. Lucarelli, un hombre con más pasión que capacidad reflexiva, se echó la responsabilidad a la espalda como si nada y jugó como nunca en busca del sueño de su infancia. El día en que marcó el gol número 25 de la temporada, el milagro estaba hecho. El Livorno ascendió. Lucarelli anotó ayer otros dos tantos que valieron tres puntos. El presidente de la República, el impecable Carlo Azeglio Ciampi, livornés y livornista, debió celebrarlo por todo lo alto. El Livorno se acercó un poco más a la mitad de la tabla y al objetivo de la permanencia. Cristiano Lucarelli es un tipo que ha cumplido sus sueños, que vive entre los suyos y que será recordado por muchísimo tiempo en su ciudad. Y sólo ha pagado mil millones de liras por todo eso.