11/27/2010

A las heroicas mujeres que me encuentro en la parada del autobús a las 5:50 de la mañana

Con el peso de los años y las dudas en forma de señal luminosa bajo los ojos.
Con la misma ilusión de siempre por salir adelante a base de luchar contra el porvenir.
12 horas al día maldiciendo al destino y a un ex-marido. Cafeína en vena para aguantar el paso el tiempo. Las manos gastadas de agarrarse a la  vida con la yema de los dedos. Víctimas de los precios, los horarios y el pago de alquileres. Una lección de vida y el mismo gesto de mi madre en las solapas.
Solo espero que sus hijos sepan lo que tienen.

1 comentario:

Elena Lechuga dijo...

Yo espero que ellas sepan que aún hay más solapas que las que llevan, y que nunca es tarde.
Bss