3/05/2010

COMO NIÑOS, ENTRE GLOBOS



A veces todo parece reducirse al blanco y negro y da la sensación de que la tormenta nunca va a parar. Te sientas en un banco del parque mientras llueve y miras los pájaros pensando que al menos ellos tienen alas. Y buscas continuamente, pero no encuentras, y las paredes son cada vez más duras, y no hay manera de romperlas a cabezazos.
La risa en ocasiones parece condenada al olvido, en medio de un estado sentimental que podríamos denominar en crisis. Y las ilusiones se encuentran cada mañana con un expediente de regulación, y evacuadas de todas las mentes se conforman simplemente con sobrevivir. La memoria es frágil, igual que todo, y parece absurdo pretender conservar un poquito de dignidad en medio de estos tiempos difíles.

Pero aún quedan momentos por los que ilusionarse. Y quedan noches llenas de luz, y la poesía que se escribe en andenes de metro que vuelven a casa fatigados de tanto olvido.
Y quedan días, en los que de repente te encuentras tirando globos por una ventana, después de jugar con guitarras, cámaras y tartas de nata, y te das cuenta de que en las cosas pequeñas quedan muchos trozos de felicidad. Y que nunca te los podrán quitar.

1 comentario:

Mi vida sin mi dijo...

Porque la magia a veces se encuentra en los rincones más inesperados...