1/27/2011

Me acuerdo de tí, a esas horas en las que el metro huele a alcohol. Y me acuerdo de aquello que nadie pudo detener, igual que una gran ola cae sobre la playa de la Concha. Recuerdo aquello que escribiste para mí, aunque nadie supiera que era para mí. La alfombra roja que no llegué a pisar. Aquello que quedó en un lugar secreto del mundo. La moleskine donde escribí sobre tí ardió una noche de San Juan, y me prometí que nunca más volvería a suceder. De alguna forma tienes que escapar, y yo siempre lo hago de la peor forma. Las noches de febrero son como un huracán desde que tú pasaste por mis entrañas. No te fíes del hombre del tiempo cuando anuncie soles sin remedio. Pueden caer tormentas del siglo y tú sin paraguas, desemboncando en neumonía. Las persianas bajadas aguantaron sólo dos semanas y creo que fué demasiado tiempo.
Al menos sé que escribiste aquello para mí.

1 comentario:

Elena Lechuga dijo...

¿hacemos algo más además de vivir en el recuerdo?