8/24/2011

tú te fuiste y yo... me quedé


Al final te fuiste. Enarbolaste tu bandera. Y dejaste solo hasta al silencio. Uno no sabe lo que tiene hasta que los recuerdos cruzan la calle sin mirar. Dejé migas de pan a tu paso, por si algún día pierdes y quieres volver. La vida traza sus planes y uno se queda con cara de tonto, sintiendo que todo perdió el sentido, hasta uno mismo. A veces basta con echar la vista atrás para no ver nada. Sobre todo si no lo quieres ver. París seguirá existiendo solo si es contigo. Y los desayunos mirando el mar. Y las noches en versión original. Y todas las botellas de vino que acababan en tu cuerpo.
La tristeza es el consuelo que queda cuando sabes que olvidar no es posible.

5 comentarios:

Otoño dijo...

A veces nos hemos fusionado tanto que aterra el hecho de separarnos de una parte de nosotros mismos. Pero la vida NO traza los planes, los trazamos nosotros. Y a lo mejor París dejará de tener significado pero lo tendrá Roma, Venecia o Madrid, quién sabe :)

Ene dijo...

Olvidar es posible. Jodido, duro, pero posible.
ÁNIMOS!

E dijo...

Las ciudades cobran identidad con las personas... pero también cobran la identidad que nosotros le queramos dar. París tiene aún muchos huecos que llenar.
Abrazo grande.
E.

Saray dijo...

Qué preciosidad. Como la vida misma de natural.

Saray dijo...

Acabo de ver que te gusta Zahara. Me caes bien.