11/11/2011

Una piedra roja y otra de color verde. La brisa del mar. Y despertar de golpe. Sueño con autodestruirme. No supe conservarte. Memoricé tus caricias en mi corazon, para poder volver a sentirlas con solo arrancármelo. Las vías del tren están demasiado cerca. Ya casi puedo oirlo. La vida es sólo para aquellos con mucho aguante, o con gran capacidad de autoengaño. Los golpes duelen, sobre todo cuando van directos a la boca del estómago. Una azotea sin dirección postal. El viento que moja mi cara mientras pienso en todo lo que pasó. La odisea de ser uno mismo cuando eso se convierte en algo doloroso. Mandé mis recuerdos, como si fueran postales, y quizás alguien, algún día, llegue a leerlos. Yo sólo les pido a los demás que no hablen de mí. Que se olviden de que existí. Con eso me conformo.

1 comentario:

Vicko dijo...

Estas palabras me dolieron. Estoy segura de que tienes mucho aguante.
Nos vemos en el camino.
Tchau