7/08/2011

Formas de estructurar corazones rotos y a la deriva

la escalera de madera infinita invitaba a una ronda de maletas llenas.
la chica nómada viajaba a wonderland haciendo escala en Frankfurt.
el color azul estaba desteñido en todas sus variantes, y tú saliste disparado por los aires como un terrorista suicida.
al menos te llevaste de allí dos libros bajo el brazo, uno de los cuales marcaba su precio en dólares.
debajo del balcón se emborrachaba medio Madrid y lo gritaban para desvelarte.
y yo escribí en mi moleskine que los abrazos de despedida siempre saben a poco

pero al menos esa vez la chica volvió.
y regresaste a subir la escalera de madera.
y en vez de una ronda de maletas llenas
te esperaba una barra libre de promesas

2 comentarios:

Vicko dijo...

Hermosas letras. Me gusta eso de: los abrazos de despedida siempre saben a poco.
Nos vemos en el camino.
Tchau

N dijo...

Odio los abrazos de despedida. Si no saben a tristeza no saben a nada. Los descarto.

Besitos.