2/11/2009

EL PODER TERAPÉUTICO DE LA MÚSICA

Tras un día y una semana horribles, llego a casa de Jorge. Él es mi guitarrista de cabecera. Tengo sueño y me duele la cabeza. Empezamos la tarde haciendo arreglos para una ranchera/vals que le enseño. Qué agradecidas son las sextas.
Seguimos. Sin saber muy bien por qué, sale un tema de Brian Setzer y enseguida empezamos a hacerlo. Sleep walk. Rock and roll clásico.
Casualmente estaba encima de la mesa el disco de Vetusta Morla. Play. Viajamos a Copenhage. Y empezamos a sacar una de las mejores canciones en castellano de los últimos tiempos.

Y salgo de allí sonriendo, con los cascos puestos y tarareando en medio de la gente. Y me da igual que me miren. Al final no todo es tan malo. Nos han dejado un poco de música.

3 comentarios:

Jara dijo...

hace unos días titule un post: "música para sus vértebras"... y vamos, que si, que ya de antes, y aunque no fuera sanitaria de profesión (pero farandulera de vocación) creo en la musicoterapia ciegamente... y sonrío al imaginarte tarareando por la calle :)

Marian dijo...

Hay pocas cosas que me hagan sentir mejor cuando estoy triste que salir a la calle con los cascos puestos y cantar, a pesar de la gente...

Y esa canción me encanta! ;)

Un beso, NIÑO :P

Liedchen dijo...

...me encantan los Vetusta. Y sí, la música es una vía de escape. No concibo un día sin los cascos puestos.. y sí tambien soy de las que cantan por la calle.

carmen.-